Recuerdo mi infancia como algo realmente genial. No tenía que preocuparme por si tenía exámanes ni si tenía que hacer esto o lo otro. Iba a clase y no era como ahora, allí jugaba con los amigos, aprendía a sumar de una forma divertida, tanto que se me pasaban las horas volando. Luego me venían a buscar y comía la comida que me gustaba, jugaba con mi abuelo y mi tía, y por la tarde estaba jugando en mi habitación. Por la noche cenaba pronto y me iba a dormir, ya que necesitaba muchas horas para dormir. Todas las noches
pensaba si de mayor sería todo tan genial como era, y quería crecer rápido para averiguarlo. Me daba cuenta de que me iba haciendo mayor cuando tenía que estudiar un poco más cada día, ya no tenía tanto tiempo para mí y no me divertía como antes. Vas creciendo y te das cuenta de que la mejor etapa de tu vida es la infancia, de que crecía cuando dejaba los juguetes a un lado y me centraba en los estudios. Ahora quiero regresar a esa etapa, cuando era feliz y no me importaba nada que no fuera jugar. Y ahora me he dado cuenta de que hay que aprovechar el momento y pasarlo bien mientras se pueda.


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